II
Ni la inquietud
De quien viaja solo
En el eterno virar
De la tarde feriada
Tampoco aquello
Inexplorado
Recibido como gracia
De una mujer desconocida
Tal vez, como en un cuadro de Chirico,
La contemplación serena y muda
De una sombra que se escapa
Dejando en el lienzo de las horas su sfumato vaposoro
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III A la manera de Piero Della Francesca Adquirir un enfoque contemplativo Sirviéndonos de la geometría Desprender un aire confesional Sin rechazar la sacra conversazione Con la sombra que nos persigue Adoptar la austeridad cisterciense Sin agitación ni tumulto llegar al meollo Y una vez allí Dar de comer a los pájaros Ser cómplice del viento amanuense Acabar como figurante anónimo en un retablo políptico

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